El espectáculo recuerda que nos ha tocado vivir una temporada
de fugitivos, vagabundos, errantes, nómadas que al recorrer los
continentes calientan sus armas con imágenes de casa, sea real
o delirante, celeste o geográfica, espiritual o ética.
Su símbolo en el espectáculo es un gran barco provisto
de alas, escena ambulante de varios niveles, otra encarnación
del arca de Noé que al cerrar los párpados puede transformarse
en el barco de Eneas, el Mayflower o la balsa cubana hecha precipitadamente
de pontones que va a la deriva a la costa de Florida.
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